Cuantas personas te han dicho: ¿para qué sigues ahí, si sabes que nunca lograras ganar nada? (ya sea, en un trabajo, en una relación, o mejor dicho en cualquier aspecto de la vida).
Incluso uno mismo se pregunta esto… imaginemos la vida y todo lo que en ella existe como si fuese una carrera… una lucha diaria. Ahora, ¿acaso no es más fácil darse por vencido después de caer? Después de un tropiezo, y cuando te encuentras cojeando, con las rodillas sangrando, sola y desanimada, ¿Qué es más fácil? Seguir o darse por vencido. ¿Para qué seguir en una carrera que tal parece que nunca iremos a ganar?
Yo, no estoy aquí para darme por vencida… día a día luchare contra viento y marea por lo que quiero. Fijando mi meta en lo imposible… en todo lo que el mundo me dice que no puedo hacer. Dios hace de lo imposible, posible. No estoy aquí para darme por vencida… sino para terminar mi carrera. ¡Quizás no gane todo lo que me proponga pero sin duda alguna la termine… no me di por vencida. Luche, fracase, pero lo intente!
¿y tú? Ya terminaste tu carrera? O como otros, te diste por vencido la primera vez que caíste.
No quisieras poder gritarle al mundo entero que dudo de ti… “Me caí, pero HOY estoy de pie! Y seguiré siempre adelante.”
Demuéstrale a los que dudaron de ti… que tomado de la mano de Dios… TODO es posible. No desmayes… no te des por vencido. Confía y vencerás!
Animo y adelante. Sigue adelante, constante… con la mirada fijada en la meta.
♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario